Como todo proyecto, una construcción normalmente pasa por diferentes etapas antes de llegar al objetivo final. Estos procesos se conocen como obra negra, obra gris y obra blanca.
Aunque para cualquier constructor es fácil identificar una u otra, para una persona que está pensando en comprar una vivienda nueva o reformar una ya existente, es primordial conocer sus diferencias.
Por eso, hoy queremos explicarte cada una de estas etapas y compartirte nuestra experiencia en obras y construcciones.
Obra negra
Es la primera etapa del proceso. Aquí se realizan las labores de construcción, excavación, nivelación y cimentación, así como la limpieza y correcta delimitación del terreno.
Conforme avanza el trabajo, también se van incluyendo los detalles estructurales en muros, losas, techos y tuberías principales.
A la par, también se tendrán que elaborar planos, licencias y permisos necesarios, así como realizar las labores administrativas para que la construcción esté dentro del marco legal. Esto se logra determinando cuáles son las actividades de cada involucrado en la obra, así como el tiempo de entrega.
Una vez que todas estas tareas están concluidas, el terreno ya estará listo para comenzar con la obra. Es importante aclarar que en este punto la casa no es habitable aún, ni se puede visualizar cómo será el resultado final.
Esta es la parte más importante de todo el proceso, pues lo que se haga bien o mal, beneficiará o afectará al resto del procedimiento.
Obra gris
Es la parte intermedia del proceso, pues aunque en esta etapa la construcción sigue sin estar terminada, ya se puede vislumbrar cómo quedará al final.
En este proceso se levantan todos los muros de cerramiento y de la vivienda. También se instalan los techos, se añaden los tejados de los techos o se aplica la impermeabilización, dependiendo del caso.
Por otro lado, en este punto también se finaliza la instalación de las tuberías, se hacen los cableados y se conectan los servicios públicos.
Obra blanca
Se trata de la última etapa de la construcción, es decir, la cereza en el pastel. Pues al terminar la cimentación, es el momento de poner los acabados que transmitirán el estilo de la vivienda.
Aquí se aplican los servicios de fontanería, carpintería, soldaduras, revestimientos, alisado de paredes, pintura e instalación de servicios. En este último se incluye la colocación de puertas y ventanas, sanitarios, baldosas, lavaplatos y todo mueble o electrodoméstico que la vivienda requiera.
Si todo esto se hace como se debe, la edificación será cómoda y segura. Y así, con tranquilidad y orgullo podrás entregarle las llaves a tu cliente.
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